Nuestra pequeña casa en las  Himalayas

Cuando tenía diecinueve años, yo me registré en un curso de un mes se llamado "Escuela Nacional de Montanism del India:  Instrucciones Completas por Los Alpinistas" en Darjeeling, India.  Estaba emocionado por todas las cosas en este curso, porque en aquel momento yo pensaba que yo era muy atrevido y listo para todo.  Pero después de solo una semana en el curso, me di cuenta de que el curso era más difícil y más insoportable de lo que me imaginaba.  Ahora, la cosa que es más vívido en mis memorias es nuestra casa en el glaciar, nuestra patética choza a 14,000 pies de altura.

Nuestra casa de aluminio y madera podrida no tuvo muchas cosas.  Distinto de la mayoría de casas alrededor del mundo, el montaña casa no tuvo un baño, ni alguna cocina ni alguna sala y ni ventanas reales--pero había algunos boquetes en las paredes que alguien cubrió con un poco de plástico casi transparente.

Nuestra casa en las Himalayas era rica en equipo de alpinismo y bastantes botas, mitones y chaquetas a cuidar un equipaje.  Hubo dos estantes grandes para dormir, uno encima del otro, donde yo y los otros cuarenta estudiantes dormíamos cada noche.  No había mucho espacio, pero en el frío intenso era más cómodo a compartir el calor de los otros al lado de su saco de dormir.

La casa era tan helada como las montañas vecinas.  Pero la casa calentabamos contra el viento, y en la mañana en el primer rayo de luz, nuestra plateada, gris y marrón casucha era el único lugar para protegernos del clima temperamental de los más altos picos del mundo.